VII Festival Internacional de Guitarra y Academia Solistas del Mundo

De Izq a derecha: Igor Ávila, Lorenzo Camejo, Boris Díaz, Luis Quintero, César Mora y el Luthier Eduardo Franco

Por Dagmar

De las cosas que salvan a Caracas o que nos salva a los caraqueños de vivir en ella, está la cultura. Una de esas manifestaciones culturales es la música, que utiliza como vehículo la Guitarra. Ella, la guitarra, fue la protagonista durante cuatro días en la Sala José Felix Ribas del Teatro Teresa Carreño.

Desde el jueves 26 y hasta el domingo 29 de julio de 2012 nos encontramos casi siempre las mismas caras, todos guiados por el gusto a los acordes de la guitarra. Músicos, estudiantes y gente común que como yo, se estremece al oir las notas que producen esas cuerdas maravillosas. El evento fue organizado por el consagrado guitarrista venezolano Luis Quintero, quien a su vez agradeció el apoyo de la Fundación Compañía Nacional de Música en la persona de su presidente, el músico José Antonio “Toñito” Naranjo.

En el recinto se presentaron músicos nacionales como el propio Luis Quintero, quien cuenta ya con 36 años de prestigioso recorrido en la ejecución del instrumento; el maestro y docente Lorenzo Camejo miembro integrante del Trío Raúl Borges, el maestro y Luthier Pablo Gámez, organizador del I Festival Internacional Maracay en Guitarra, quien tocó con una guitarra de su creación; y el joven César Mora que mostró con creces sus destrezas en la ejecución del instrumento y deleitó a la audiencia con piezas como Preludio Criollo de Rodrigo Riera y Pajarillo de Luis Zea, entre otras.

Los invitados internacionales fueron tres: el cubano Boris Díaz Rodríguez, residenciado en México y el joven mexicano Igor Ávila, el tercero, el italiano Ciro Carbone ofreció disculpas por no poder asistir a la cita.

El maestro venezolano Lorenzo Camejo, dedicó su recital al maestro Raúl Borges, por cumplirse este año, 130 de su natalicio y 80 de la cátedra que él fundara en la escuela superior de música José Ángel Lamas. Así que con la maestría que lo caracteriza inició su participación con el homenaje que hiciera el maestro Evencio Castellanos a Antonio Lauro y el Vals Gentileza de la Suite que le dedicara el maestro Rafael Suárez al propio Lorenzo Camejo, siguió un choro de Brasil y una cueca chilena.

El cubano Boris Díaz hizo entrada en el recinto haciendo la reverencia como saludo habitual y una vez que se sentó comenzó a tocar. Fue después de la primera pieza que conocimos su voz para comunicarnos el agradecimiento que sentía por estar allí. Díaz se desempeña en la Cátedra de Guitarra en el Conservatorio de Música de Chihuahua en México y cautivó a la audiencia con piezas del cubano Leo Brouwer, así como también interpretó piezas del venezolano Antonio Lauro.

El sábado 29 correspondió el turno al maestro venezolano y Luthier Pablo Gámez, quien compartió con la audiencia su emoción y expectativa por estar tocando con su primera guitarra elaborada por él mismo. Llevó a la audiencia piezas venezolanas y latinoamericanas como el Canto Negroriano y la Danza del Cimarron del puertoriqueño Ernesto Cordero, además dos tangos: La Pequeña Maja de Efraín Silva y El Choclo de Ángel Villoldo, así como una pieza del maestro Ignacio “Indio” Figueredo.

El mexicano Igor Ávila, es un joven sencillo que explicó didácticamente el origen de cada pieza ejecutada. Inspirado se entregó a la ejecución de su instrumento comenzando con Un día de noviembre y la pieza que identifica la película Como Agua para Chocolate, de las piezas para cine que ha hecho el maestro Leo Brouwer, continuando su ejecución con las piezas populares del maestro mexicano Manuel Ponce, entre otras.

En la clausura del día domingo 29, hay que destacar la interpretación de César Mora, pues en el momento cuando tocó las piezas del sentir nacional como Preludio Criollo de Rodrigo Riera seguida del Pajarillo de Luis Zea, sedujo y conmovió al público que se levantó de sus asientos con aplausos sostenidos que se extendieron por varios minutos, comprometiéndolo a regresar para interpretar de nuevo Preludio Criollo.

En virtud de que el invitado Ciro Carbone no pudo asistir, los maestros asistentes ofrecieron dos piezas al público cada uno. Vale destacar que el cierre estuvo a cargo de Luis Quintero quien despidió con un sentido tango cargado de mucha fuerza, seguida de Los Caujaritos de Ignacio “Indio” Figueredo. Pero de nuevo los asistentes agradecidos con aplausos y al grito de “otra, otra” obligaron, a salir de nuevo a Luis Quintero a interpretar Natalia de Antonio Lauro, para cerrar.

 Eventos como este

 Algo que se puede afirmar, es que hay certeza de que, quien se dedica al estudio y divulgación de la guitarra no lo hace con el afán de hacer dinero. Basta ver la moderación de sus atuendos y sencillez de la palabra de los ejecutantes. La modestia de cada uno de estos jóvenes y consagrados guitarristas no se relaciona para nada con sus hojas de vida (presentaciones y reconocimientos).

Puede notarse en los agradecimientos que ofrecen, en cada uno de ellos está subyacente el esfuerzo de lograr venir a dos personas desde México, incluso tampoco es fácil hacer confluir a los propios venezolanos. Es por ello que me atrevo a aseverar que aun falta mucha sensibilidad para lograr que eventos como este, que otrora tuvieron un auge representativo, vuelvan otra vez a colmar salas con invitados internacionales, de no uno ni dos, sino de diversos países. Que los nuestros puedan interactuar con ellos y todos podamos disfrutar de un espectáculo de calidad inolvidable para tantos apasionados por la música y la guitarra. Igualmente es importante señalar que todas las presentaciones y clases magistrales fueron de entrada gratuita a diferencia de otras entregas similares en años anteriores.

 El público

 Aspiraría uno que todos los asistentes supieran que en un evento donde la sonoridad es la protagonista, el silencio es importante. Por eso no pude evitar imaginarme antes de la entrada, repartiendo un trago de jarabe sedante-mucolítico a cada uno para evitar esos molestos ataques de tos que aparecen en los momentos menos indicados. Por lo menos es lamentable escuchar tantos engripados en esta Caracas. Asimismo, me imaginé revisando el celular de todos y cada uno de los asistentes para enseñarles cómo es que se pone en modo “Silencio”, porque no faltó un repique siempre inoportuno en medio de la armoniosa guitarra. Y es que uno lamenta en verdad y seriamente que aún falte tanta educación a la audiencia que uno presume amante de la música y de la guitarra.

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